Primera prueba Cto Castilla y León Supermotard Aficionados

El 31 de enero hizo exactamente un año que probé por primera vez el Supermotard después de muchas temporadas haciendo motocross a nivel amateur.

Más o menos por esas fechas surgió la opción de, en vez de un seguro deportivo, sacarme la Credencial de la Federación Castellano Leonesa de Mocociclismo, que por el mismo precio me permitía disputar el Campeonato de Castilla y León de Supermotard Aficionados (gran iniciativa, por cierto) que se corre en paralelo con el Campeonato de supermotard, minimotard, y minomotos. Me decidí, y me inscribí para la primera carrera del campeonato, y de mi vida.

Objetivo: 27 de febrero en el circuito Kartpetania, Segovia.

Prácticamente era todo nuevo para mí, llevaba a penas 9 horas con una moto nueva (KTM SMR 2010), clasificaciones, mangas, verificaciones, tiempos de espera… y para qué mentir, todo se me hacía cuesta arriba. Hubo problemas con el suministro eléctrico y no tuvimos a penas calentadores hasta 20 minutos antes de los entrenamientos cronometrados, pero por suerte salíamos los últimos (11:30 aproximadamente), y por desgracia, había estado lloviendo hasta las 8 de la mañana, con neblina y hacía mucho (MUCHO) aire y la temperatura máxima no superaba los 6 grados.

Cronometrados: 15 minutos de frío y resbalones. Salimos a pista, y pese a ser de los “rápidos” pequé de novato, ya que salí de los últimos y pillé mucho tráfico. No tuve la picardía suficiente para pararme y dejar hueco para rodar a mi ritmo. Mis gomas no eran las apropiadas ni mucho menos para las circunstancias, y tuve un par de sustos con la rueda delantera, por suerte los Dunlop de SM son muy predecibles y avisan. A falta de unos minutos para el final del entreno hubo una caída con 2 pilotos implicados y se sacó bandera roja. Sabía que no lo había hecho bien y llevando los Dunlop en compuesto medio (son muy de verano) y con el tiempo que hacía mejor no arriesgar, así que no esperaba gran cosa. Pole: 1.02 (piloto puntero del regional), 2º 1.04.6, yo 5º con 1.06

1ª Manga: Con mucha tranquilidad, no quería estropear mi debut. El 2º caló la moto en la salida y tuve que esquivarle. De ahí en adelante las plazas no se intercambiaron, terminé 5º.

2ª Manga: Salgo más fuerte, siendo menos “considerado” me pongo 4º, en la zona lenta 2º y 3º se caen juntos, yo me entretengo esquivándolos y el 5º me adelanta, se me va unos 5 segundos. Una cosa que he notado en este tiempo que gracias al motocross (bendito sea!) tengo más físico y aguanto más sobre la moto a un ritmo constante que los demás (finalmente hice el 2º mejor tiempo en carrera con 1.03), que generalmente vienen de velocidad y son más rápidos que yo, pero durante pocas vueltas, así que tirando tirando, llegué hasta el 2º pero cuando le metí rueda, me cerró y calé la moto. Por culpa del embrague antirrebote estas motos no se arrancan conla inercia y un “culetazo”, pero sí que tienen el botón mágico, aunque sólo vale con el punto muerto metido. Lo malo fue que me reincorporé 8º a falta de 4 vueltas. Así que me empeñé en remontar, y sin darme cuenta de si eran doblados o no, terminé entrando 4º adelantando a éste sobre la línea de meta.

Finalmente 5º en la general sobre 15 inscritos. No está mal para ser la primera

Próximo objetivo: 10 de abril, Castroponce. León

Artículos relacionados:

Escrito por

5 abril 2011. Categoría/s Experiencias, General, Supermotard.

Como os habrá pasado a muchos otros, mis padres no aprobaban las motos, así que fue un gran logro conseguir en mi pubertad meter una Piaggio Typhoon en casa, a los pocos meses se cambió por una Rieju Spike de Supermotard con la que aprendí a trastear y me empecé a aficionar por el mundo del SM. A los 18 años cuando pude tener un coche con carro, bola, y remolque me hice con una CR 125 del 2001 de motocross con la que empecé a circuitear. A esta la siguieron una YZ250F del 2004, una YZ250 del 2006 (demasiado arroz para tan poco pollo) y una KX125 del 2008. También me hice con una Ducati 750SS del 2001 de la que estaba enamorado desde que la ví en un anuncio en prensa y con la que me paseaba por todas partes, pero con la que me dí cuenta de que la carretera no era lo mío, así que la vendí y compré mi primera SM, una CRF del 2005 con la que aprender, y después de un casi gripaje con reparación de 1700€ de motor decidí venderla después de 3 horas de rodaje, vender la KX 125 y comprarme una flamante KTM SMR 2010 (la penúltima que quedaba en España) con la que actualmente estoy corriendo y aprendiendo en el regional de Castilla y León.

Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0.
Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

Deja un comentario

*

Sobre el Autor

Como os habrá pasado a muchos otros, mis padres no aprobaban las motos, así que fue un gran logro conseguir en mi pubertad meter una Piaggio Typhoon en casa, a los pocos meses se cambió por una Rieju Spike de Supermotard con la que aprendí a trastear y me empecé a aficionar por el mundo del SM. A los 18 años cuando pude tener un coche con carro, bola, y remolque me hice con una CR 125 del 2001 de motocross con la que empecé a circuitear. A esta la siguieron una YZ250F del 2004, una YZ250 del 2006 (demasiado arroz para tan poco pollo) y una KX125 del 2008. También me hice con una Ducati 750SS del 2001 de la que estaba enamorado desde que la ví en un anuncio en prensa y con la que me paseaba por todas partes, pero con la que me dí cuenta de que la carretera no era lo mío, así que la vendí y compré mi primera SM, una CRF del 2005 con la que aprender, y después de un casi gripaje con reparación de 1700€ de motor decidí venderla después de 3 horas de rodaje, vender la KX 125 y comprarme una flamante KTM SMR 2010 (la penúltima que quedaba en España) con la que actualmente estoy corriendo y aprendiendo en el regional de Castilla y León.

Qué decimos en twitter…

Acceder