Campeonato de Castilla y León de Supermotard. Villarcayo

Casi con un mes de retraso, pero tenía pendiente la crónica de la última carrera del Campeonato de Castilla y León de Supermotard en Villarcayo y aquí viene.

El día 30 de julio tuvimos cita en el circuito Leonés de Villarcayo, muy al norte, casi en Santander, a los pies del Puerto del Escudo, para correr la que sería la primera carrera nocturna de mi vida.

Como era un circuito bastante retirado desde Madrid pusimos rumbo al norte el viernes por la tarde para hacer noche a pie de pista, entrenar por la mañana para conocer la pista, y llegar con los deberes hechos a los cronometrados, así que pudimos confirmar de primera mano cómo iban a ser las condiciones, y esque al caer el sol la temperatura descenció drásticamente y un porcentaje muy alto de humedad hizo acto de presencia.

Durante la mañana y primera hora de la tarde nos encontramos con una pista muy revirada y deslizante que la hacía bastante divertida aunque un poco peligrosa por las escasas escapatorias que disponía. El circuito es muy “de karting” por lo que las aceleraciones y deceleraciones son intensas, y los frenos tienden a calentarse, problema con el que tuve que lidiar al final de la primera manga. Lo mejor de toda esta carrera fue que durante toda la jornada compartimos el tiempo con los compañeros segovianos Pez, Cantero, Rulo y “Spiderman”, una experiencia que todo el mundo debería tener alguna vez.

  • Cronometrados.

Para evitar los problemas del resto de ocasiones decidí salir de los primeros a pista para evitar el tráfico y poder marcar mi ritmo. Así hice y podía rodar constante en 58 bajos y 57 altos, pero detrás llegó como un avión Rulo, le dejé pasar y a su rueda conseguí un 57.1 que me valió ser segundo a casi un segundo de él y metiendo 1.3 segundos a Guille que se clasificó tercero.

Pasada la mitad de los cronos empecé a notar un sonido extraño en el motor como un “taca-taca-taca”, muy característico de cuando la biela comienza a coger holgura, así que corté para reservar. No pensaba irme sin correr, pero tampoco convenía machacar más el motor. Era básico clasificar bien teniendo en cuenta que el asfalto iba a ser muy deslizante una vez cayera el sol  para evitar complicaciones, así que salí muy contento con mi mejor clasificación en parrilla.

  • Primera manga.

Rondando las 9 de la noche nos tocaba hacer la primera actuación y ya el asfalto no estaba muy caliente que se dijera. Por otro lado el dichoso ruido del motor me tenía amargado y salí a pista más nervioso de la cuenta, tanto fue así que a punto estuve de calar el motor y me adelantaron 2, pero uno de ellos en la primera curva cayó por exceso de ganas con el acelerador. Guille y Rulo se escaparon un poco pero tenía más ritmo que Guille, y aprovechando que se quedó descolgado de Rulo le di caza. A mitad de carrera vimos como a la entrada de la zona rápida Rulo se había caído así que nos íbamos a disputar la victoria Guille y yo.

Mi ritmo era superior, pero la estrechez del circuito y la forma de cruzar Guille la moto en las curvas hacía casi imposible adelantarle. En una de las curvas de 180º le metí la moto pero en seguida me recuperaba la posición porque tenía que frenar mucho la moto para entrar, así que decidí esperar a final de carrera y jugármelo todo en la última vuelta. Entré soltando frenos hasta el ápice de la curva muy pegado al interior, pero Guille no cedió, se quedó más abierto en la curva y en aceleración me ganó por 3 décimas de segundo. A puntito estuvimos de tocarnos, pero al final un choque de manos y felicitaciones mutuas. Nos habíamos disputado la primera manga mano a mano.

Al pasar por meta y llegar a la frenada después del banderazo me encontré con que no tenía frenos y tuve que hacer una breve excursión por el campo.

  • Segunda manga.

Habiendo dejado a un lado el ruido del motor pensando que “from lost to the river”, el problema que me preocupaba ahora eran los frenos. Si tenía que pelear otra manga más era posible que me quedase sin frenos y no me apetecía demasiado. Así que me esforcé por salir bien, y me puse segundo a rueda de Rulo, podría haberle seguido al principio para abrir hueco pero no quería forzar la máquina, así que estiré un poco para aventajar a Guille en unos 4 segundos y mantener la distancia, y mientras lo controlaba vi como se enzarzaba en una pelea con otro piloto muy correoso que al final ganó la 3ª plaza y trató de recortarme la ventaja, pero sólo tuve que dosificar sin maltratar los frenos para entrar tranquílamente en 2º puesto.

A esa hora ya eran más de las 11 de la noche y el asfalto estaba muy resbaladizo, así que hubo que ir con mucho cuidado con el mando del gas y no enviar más potencia al asfalto de la que el Dunlop trasero estuviera dispuesto a digerir.

Al final trío de doses; 2º en entrenos, 2º en primera manga, y 2º en la segunda manga que me aupaban hasta el 2º escalón del podium y me dejaba a un solo puto de la victoria absoluta, pero al fin y al cabo era mi primer podium, 40 puntos que me llevan en volandas hasta el tercer puesto del campeonato a 15 de Guille que gana la segunda posición, y 18 por delante del cuarto clasificado.

Bonus!!!

Por primera vez os puedo traer en video la carrera gracias a la cámara Drift Innovation x170 HD, os dejo dos, uno de las dos mangas y otro con todo el día incluyendo entrenos. Espero que os gusten y los disfrutéis!!

Podium Villarcayo

Villarcayo



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Escrito por

4 septiembre 2011. Categoría/s Experiencias, General, Supermotard.

Como os habrá pasado a muchos otros, mis padres no aprobaban las motos, así que fue un gran logro conseguir en mi pubertad meter una Piaggio Typhoon en casa, a los pocos meses se cambió por una Rieju Spike de Supermotard con la que aprendí a trastear y me empecé a aficionar por el mundo del SM. A los 18 años cuando pude tener un coche con carro, bola, y remolque me hice con una CR 125 del 2001 de motocross con la que empecé a circuitear. A esta la siguieron una YZ250F del 2004, una YZ250 del 2006 (demasiado arroz para tan poco pollo) y una KX125 del 2008. También me hice con una Ducati 750SS del 2001 de la que estaba enamorado desde que la ví en un anuncio en prensa y con la que me paseaba por todas partes, pero con la que me dí cuenta de que la carretera no era lo mío, así que la vendí y compré mi primera SM, una CRF del 2005 con la que aprender, y después de un casi gripaje con reparación de 1700€ de motor decidí venderla después de 3 horas de rodaje, vender la KX 125 y comprarme una flamante KTM SMR 2010 (la penúltima que quedaba en España) con la que actualmente estoy corriendo y aprendiendo en el regional de Castilla y León.

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Sobre el Autor

Como os habrá pasado a muchos otros, mis padres no aprobaban las motos, así que fue un gran logro conseguir en mi pubertad meter una Piaggio Typhoon en casa, a los pocos meses se cambió por una Rieju Spike de Supermotard con la que aprendí a trastear y me empecé a aficionar por el mundo del SM. A los 18 años cuando pude tener un coche con carro, bola, y remolque me hice con una CR 125 del 2001 de motocross con la que empecé a circuitear. A esta la siguieron una YZ250F del 2004, una YZ250 del 2006 (demasiado arroz para tan poco pollo) y una KX125 del 2008. También me hice con una Ducati 750SS del 2001 de la que estaba enamorado desde que la ví en un anuncio en prensa y con la que me paseaba por todas partes, pero con la que me dí cuenta de que la carretera no era lo mío, así que la vendí y compré mi primera SM, una CRF del 2005 con la que aprender, y después de un casi gripaje con reparación de 1700€ de motor decidí venderla después de 3 horas de rodaje, vender la KX 125 y comprarme una flamante KTM SMR 2010 (la penúltima que quedaba en España) con la que actualmente estoy corriendo y aprendiendo en el regional de Castilla y León.

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