QP.COM en la Entrega de Premios Federación de Castilla y León

El pasado domingo 15 de enero asistimos en la localidad castellana de Arévalo a la ceremonia de entrega de premios de la FMCL y por suerte porque por primera vez tocaba recoger algo; el tercer puesto en la categoría de Supermotard Af. sembrado a base de constancia y regularidad.

Desde el mes de septiembre en el que terminamos el campeonato ya era hora de reencontrarse con caras conocidas y ponernos un poco al día, y aunque el clima económico nos tiene “en ascuas” como denominador común, era día de celebración y alegría. Al fin y al cabo todo el que estuviera allí era porque no se iba a volver con las manos vacías.

He de decir que siendo la primera vez que compito, y el segundo año recién cumplido que hago supermotard, el balance es muy positivo. Pero sobretodo quisiera quedarme con la buena gente con la que te vas encontrando por los circuitos con quien aunque te enfrentes dentro de la pista, fuera hacen que lo que realmente te apetezca más allá de correr un día sea pasar un rato divertido y agradable. Y no sólo hablo de pilotos, sino de acompañantes, familiares y sobretodo parejas, quienes en muchas ocasiones no sólo comparten los sufrimientos y alegrías, también nos apoyan aunque juguemos con los límites de su paciencia con tanta pasión por las motos. Y teniendo en cuenta que desde mi perspectiva completamente amateur mi pareja se ha visto obligada a ser jefe de mecánicos, coach, asistente personal, paragüera, y un largo etcétera, creo que tiene el cielo ganado, haciendo esto extensivo a la gran mayoría de las parejas de los que tenemos esta “enfermedad”.

También quiero decir que gracias al apoyo de Javier, del equipo JHP, ha sido posible haber conseguido volver a Madrid con una placa de tres kilos bajo el brazo, y me alegro enormemente de que su piloto Diego Grande Briones se haya llevado el título de Supermotard Elite en el regional y el tercer puesto en el nacional en SM3. Ellos me han animado, apoyado, enseñado y alentado en este mundo nuevo para mí de la competición.

Y ya para terminar, como no tengo que dar las gracias a José Díaz, el creador y alma mater de esta web, que también me ha dado alas.

Un abrazo a todos, gracias, y espero que las circunstancias permitan que esta nueva temporada tengamos más contenidos como éste en la web.

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Escrito por Jesús Martín Quevedo

18 Enero 2012. Categoría/s General.

Como os habrá pasado a muchos otros, mis padres no aprobaban las motos, así que fue un gran logro conseguir en mi pubertad meter una Piaggio Typhoon en casa, a los pocos meses se cambió por una Rieju Spike de Supermotard con la que aprendí a trastear y me empecé a aficionar por el mundo del SM. A los 18 años cuando pude tener un coche con carro, bola, y remolque me hice con una CR 125 del 2001 de motocross con la que empecé a circuitear. A esta la siguieron una YZ250F del 2004, una YZ250 del 2006 (demasiado arroz para tan poco pollo) y una KX125 del 2008. También me hice con una Ducati 750SS del 2001 de la que estaba enamorado desde que la ví en un anuncio en prensa y con la que me paseaba por todas partes, pero con la que me dí cuenta de que la carretera no era lo mío, así que la vendí y compré mi primera SM, una CRF del 2005 con la que aprender, y después de un casi gripaje con reparación de 1700€ de motor decidí venderla después de 3 horas de rodaje, vender la KX 125 y comprarme una flamante KTM SMR 2010 (la penúltima que quedaba en España) con la que actualmente estoy corriendo y aprendiendo en el regional de Castilla y León.

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Sobre el Autor

Como os habrá pasado a muchos otros, mis padres no aprobaban las motos, así que fue un gran logro conseguir en mi pubertad meter una Piaggio Typhoon en casa, a los pocos meses se cambió por una Rieju Spike de Supermotard con la que aprendí a trastear y me empecé a aficionar por el mundo del SM. A los 18 años cuando pude tener un coche con carro, bola, y remolque me hice con una CR 125 del 2001 de motocross con la que empecé a circuitear. A esta la siguieron una YZ250F del 2004, una YZ250 del 2006 (demasiado arroz para tan poco pollo) y una KX125 del 2008. También me hice con una Ducati 750SS del 2001 de la que estaba enamorado desde que la ví en un anuncio en prensa y con la que me paseaba por todas partes, pero con la que me dí cuenta de que la carretera no era lo mío, así que la vendí y compré mi primera SM, una CRF del 2005 con la que aprender, y después de un casi gripaje con reparación de 1700€ de motor decidí venderla después de 3 horas de rodaje, vender la KX 125 y comprarme una flamante KTM SMR 2010 (la penúltima que quedaba en España) con la que actualmente estoy corriendo y aprendiendo en el regional de Castilla y León.

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